Morfi
(Hace un año, escribí)
Acabo de despertarme con la radio a toda pastilla de mi viejo. Son las seis en punto de cualquier viernes y me digo mientras relleno el depósito de agua de la cafetera eléctrica: son cosas de la edad, y el Ser. Siempre fue medio Calígula de sembrar el despotismo sin ilustración por casa, ahora mucho mejor porque el terror lo ha mezclado con zombie demencia. Su retorcido hacer que está más cuerdo que yo. Hay un sector sanitario que debería darse abrazos con sentimiento porque mi sentido de la bondad es alto. No me pesa, sólo me pasa. Como a muchxs otrxs.
A todo esto me ha sacado de algo ... Soñaba, y es que estoy en una especie de sótano con barra de bar, con una loca mujer rockabilly, que se empeña en depilarme las cejas, dejando huecos, que en verdad molan, y yo me dejo mientras espero un milagro, pero solo hay hombres mayores, con camisas de cuadros, en el fondo, de atrezo. Llega, en diagonal directa de kamikaze un viejo conocido, falsete como el tono, y me regala la oreja mientras intenta mantener poses de teenager solitario desesperado. Me uno con ganas de superar el hastío de la vida, a sabiendas de la baja calidad del plato. Me va subiendo, a falta de cualquier otro estimulante, ésa ansiedad de perra sin dueño que me ha acompañado toda la vida, por eso de no haber recibido atención o cariño, dame una palmada, amigx! Vamos!
Galgos famélicos me rodean y ahí mismo, en absoluto estado de desolación me habría pedido una pistola. El fulano sigue envolviéndome con sus trucos de mago de la calle, fondo de ojos huidizo, aparentemente sin as en la manga. Un trilero sin gas y en ése ruido, veo a el Señor Pragmatismo de pelo mojado, peinado hacia atrás y enormes ojos verdes sarraceno, que ha metido al infame en un carro azul de la compra, tal cual, esto es de los tripis de los 90, pienso soñando, pueden verse los bultos de sus rodillas y puños empujando por zafarse, se lo llevan, y en la chaqueta, por la espalda leo, sargento G, o así, porque ya estoy olvidando.
Hablan por lo bajo, y están todos los que fueron, en cierta fecha, y con la misma semblanza de entonces, magníficos y en formación continua, se pira sin desclavar los ojos de procesionaria con exceso de fe, estilo láser. En otro Plano debe ser mi protector y entonces, me recuerda telepáticamente: "cuando dejarás de ser mi niña pequeña", como me decía en la veintinueve-épica reconciliación adolescente, y le saco casi seis meses de ventaja al gilipollas.
Dentro, muchos tíos de uniforme se deslizan por cuerdas hacia nosotros que intentamos salir en tropel aturdidos, como nos pasa en la vida misma, extrañxs en una larga huída hacia adelante. Botes de humo y el aire fresco en la cara cortando la respiración. Y hasta ahí. Voy a escuchar música porque como me vuelva a dormir me sale Putin fijo. Tengo hambre y me he quedado sin desenlace. La guerra, siempre preparados.
S. B.


